
Seguimos.
JM

Cómo ya es vox populi entre los seguidores del blog -que, ciertamente, estaban descuidados y faltos de entradas regulares-, tenemos un nuevo programa radiofónico que lleva el espíritu de estas letras a las radios libres. Desde hace un par de semanas, Derecho de Resistencia es una realidad que viene sedimentada en el mismo afán que hace años motivó la apertura de este pretencioso espacio para escribir. Junto con mi compañero JOTA, estoy desarrollando una miscelánea bastante esquizofrénica que conjuga la denuncia social, análisis paranoico-crítico de lo que nos viene en gana, la música fuera del mainstream, herramientas legales para la ciudadanía, y humor... bastante humor. En este devenir vital el periodismo bonzo -acuñado así por un error de una oyente- será una de los ejes sobre los que gravite nuestra empresa, y por ello ya nos hemos puesto a investigar y a ser propios sujetos activos y pasivos de... noticias. ¿Dónde nos llevará la iniciativa? No sabemos si a la Audiencia Nacional en Araña IV, pero creemos que es solo la primera piedra de un proyecto comunicativo importante. Superamos un blog y acabaremos superando un programa radiofónico. Estoy seguro. Todos los miércoles de 16:00 horas a 18:00 horas en 104.5 FM y en el emisor online de Radio Bronka, cada dos jueves de 22:00 horas a 00:00 horas pasarán una repetición por los mismos canales.
Estos días no he tenido ni un minuto para subir artículos al blog, y desde luego están pasando cosas que aquí requerirían de nuestro modesto eco. Al margen de todo ello, a destacar la vuelta por motivos profesionales que me tuve que dar por Ceuta hace unos días. Ahí va mi pequeña crónica.





Voy a aprovechar esta sección en la que se empezaron relatando viajes personales con cierto trasfondo sociológico, para ampliar la temática del blog, dejar de encorsetarme en aspectos jurídico-penales que me consta que a muchos de mis lectores "amigos" no les interesan tanto, y así extender el espíritu del "Derecho de Resistencia" a planos muy alejados del mundo del derecho. Al fin y al cabo en un ejercicio comunicativo como este, han de aflorar aspectos e inquietudes personales, tanto a nivel particular como en el de mi entorno.
La idea de una especie de ensayo sobre el término "underground" y las connotaciones que se puedan derivar de él, viene de una charla entre amigos, en la que salía a colación este sustantivo para denominar los eventos promocionados por uno de ellos, y donde estando todos de acuerdo en que captaba bien la esencia de su actividad, surgieron interesantes cuestiones sobre lo que podía introducirse dentro de tal palabra, y lo que por su naturaleza debería permanecer fuera, el "enemigo"
Resulta pacífico que por el vocablo inglés "underground" , entendemos la referencia a los movimientos que se consideran paralelos, contrarios o ajenos a la cultura oficial. Buscando alguna referencia histórica, encontramos que se utilizó en diferentes expresiones de resistencia como la red de rutas clandestinas por las que los esclavos africanos trataban de abandonar Estados Unidos en el siglo XIX, o curiosamente mas tarde también para los grupos que permitían huir a Canadá a los objetores de conciencia norteamericanos durante la Guerra del Vietnam; dos caras de la misma moneda, antagónicas por su propia naturaleza pero que sin embargo el paso del tiempo las consolidó como semejantes.
A partir de aquí el termino se empieza a utilizar para designar a todo tipo de subculturas, hippies, mods, punks, grunge, hardcore...todos se tildaban orgullosos de ser "underground". Una vez situados en este punto del debate, voy a realizar un análisis desde dos planos bien diferenciados:
-Desde la psicologia cultural: como bien he señalado la etiqueta underground es reclamada (volvemos al ejemplo de mi amigo) como orgullosa seña de identidad por cualquier movimiento artístico ajeno a la llamada "cultura de los normales". Ese fenómeno es indicativo en la también denominada "construcción del nosotros", una experiencia psicológica que entiende la visión subjetiva de grupo como una necesidad de conformar unas características diferenciadoras del "ellos", ya sea por reafirmación de unos valores propios particulares o por la denostación de los generales. Es decir a nivel mas abstracto, que para entender la formación y las características psicológicas de las personas tenemos que recurrir al estudio de los contextos en los que, directa o indirectamente, estos participan; y para entender la cultura tenemos que recorrer a los sentidos y significados que los hombres y mujeres construyen.

Cualquier movimiento cultural conlleva la asunción de una serie de cánones, y a través de ellos una experiencia y problemática psicológica particular. Obviamente el "underground" reside en unos patrones alternativos que requieren de una divulgación, aunque sea en un circuito cerrado, para su asunción por parte de una pequeña comunidad ajena a los parámetros imperantes, y en la cual esa aspiración de diferenciación resulta tan importante como la propia expresión artística. Con lo que bajo mi opinión, cualquier significado que traspase esa barrera y se difunda en la generalidad cultural ha de ser inmediatamente denostado por los emisores; independientemente de la calidad del contenido hemos de renovarlo para dejarlo en la esfera sociológica paralela.
-Como expresión artística: enlazando con la disertación anterior, cito en mi apoyo a Hakim Bey en "Temporary Autonomous Zone": "Tan pronto como un TAZ es nombrado -representado y mediatizado- debe desaparecer, desaparece de hecho, dejando tras de sí un vacío, resurgiendo de nuevo en otro lugar, e invisible de nuevo en tanto indefinible para los términos del Espectáculo"
Pienso que en la actualidad no debemos extender el significado del "underground" mas allá de una mera divulgación artística, sea de la forma que sea pero eliminando eventuales connotaciones políticas que bajo mi criterio han de seguir otra denominación y forma. Cualquier artista que se desmarque de los circuitos de comercialización, que apueste por permanecer fuera del corporativismo y del mainstream es susceptible de ser adjetivado como "underground", independientemente del contenido de su expresión. En esta tesitura, se podría definir como tal el mensaje que permanece oculto a la Babylon pero es apreciado por el Ghetto.

Para visualizar con un ejemplo toda esta idea, me voy a referir a Banksy. El grafitero inglés es un meridiano representante de la transición underground-mainstream por encima de un mensaje que personalmente considero de calidad y alternativo. Pocas actividades pueden exhibirse tan paralelas como el arte del grafitti; callejero, proscrito y perseguido hasta la saciedad.
La obra del británico tenía todo para permanecer como icono de la contracultura pero ha sido tal el reconocimiento de sus trabajos que ha derivado en: una película, una entrada para la serie Los Simpsons, ropa y todo tipo de artículos direccionados bajo el "mainstream"; insisto independientemente de las connotaciones que sigue transmitiendo su labor, está marcado para la subcultura habiendo trasladado su repercusión a la generalidad de individuos de los que tanto se intenta marcar una separación en estas lides.
En conclusión independientemente del fondo del movimiento, la forma es la que califica lo que es "underground". A pesar de ello el contenido es un claro indicador de los visos de ajenidad a la cultura oficial que presenta una determinada expresión, existen unos cánones definidos en las preferencias de la generalidad del público que permiten apreciar indiciariamente si una determinada obra está destinada por y para su comercialización, algo fácil, edulcorado e intranscedente como demanda la mayoría de la sociedad será como decia aquel "3, 2 o 1". En cambio una obra entregada desde la convicción personal, compleja, poliédrica, con aspiraciones de mover conciencias, fruto de la experimentación y a la que muchas veces solo se puede llegar a entender por medio de la evolución personal permanecerá ajena al gran público. Y que así siga siendo.
Finalizo con la famosa frase de Frank Zappa "La cultura oficial sale a tu encuentro, pero al underground tienes que ir tú"












Siempre es un placer para mi que haya gente que quiera colaborar con el blog y aportar su grano de arena a esta modesta iniciativa, esa sensación crece exponencialmente cuando el contenido que se pone a disposición es de incuestionable calidad e interés. Mi buen amigo y abogado Nicolas Maggi inaugura su sección "Desde Argentina" con la presente entrada, teniendo por seguro que mas adelante habrá ocasión de hablar en profundidad sobre drogas en este espacio y todo lo que se deriva de uso y la ingente afectación en el sistema penal que produce su vigente regulación. Sirva por lo tanto el presente como fuente de conocimiento de la situación en Argentina. Os dejo con el artículo
Por Nicolás Maggi. Abogado.
El tema objeto de esta colaboración en Derecho de Resistencia versa sobre el Paco, una droga de bajísima calidad, altamente adictiva y dañina, asimilada en parte al “Crack”, que está haciendo mella en la clase más baja de la sociedad argentina y, lentamente pero sin pausa, subiendo a estratos superiores, concretamente la clase media y media alta, contribuyendo así al aumento del delito, la marginalidad y la exclusión social.
Como corolario al tema central conviene comentar que hace apenas un lustro, el 25 de agosto de 2009, la Corte Suprema de Justica de la Nación Argentina, nuestro equivalente institucional al Tribunal Supremo español, en un fallo histórico y resuelto por unanimidad, afirmó que es inconstitucional castigar a un adulto por tener y consumir marihuana, si lo hace en un ámbito privado y sin peligro para terceros priorizando la protección de la privacidad y la libertad personal de los ciudadanos.
Concretamente, este fallo conocido como el “caso Arriola”, declaró la inconstitucionalidad del artículo 14 de la ley 23.737 que prevé una pena “…de un mes a dos años de prisión cuando, por su escasa cantidad y demás circunstancias, surgiere inequívocamente que la tenencia es para uso personal.” Entendiendo el alto tribunal que contradice el artículo 19 de la Constitución Argentina, conforme el cual “Las acciones privadas de los hombres que de ningún modo ofendan al orden y a la moral pública, ni perjudiquen a un tercero, están sólo reservadas a Dios, y exentas de la autoridad de los magistrados. Ningún habitante de la Nación será obligado a hacer lo que no manda la ley, ni privado de lo que ella no prohíbe”.
Es decir, lo que pena la ley no es, precisamente, el consumo, sino la tenencia de la droga. Lo que buscó este fallo fue sentar Jurisprudencia con el norte de proteger a quien usa drogas en su intimidad, claro, siempre y cuando no se ponga en peligro a terceras personas. Asimismo hay que remarcar que el veredicto solo se refiere a la marihuana, pero vale como indicio para determinar cuál es el camino de la Jurisprudencia del más alto tribunal argentino respecto del consumo personal de drogas, tal y como sucede con el “Paco”.
Hasta hace no mucho tiempo se creía que el “Paco” era un residuo de la elaboración del clorhidrato de cocaína, lo que lo asemejaba casi en parentesco directo al tristemente célebre “Crack”.
Un comité de expertos (integrado por reconocidos médicos, fiscales y jueces en lo penal e instrucción) que asesoran al gobierno argentino, liderado por el Dr. Carlos Damin, Jefe de Toxicología del prestigioso hospital “Juan Fernández” y profesor de toxicología de la Universidad de Buenos Aires, elaboró un informe (presentado ante la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires los días 10 y 11 de mayo del corriente) que se expresó en estos términos respecto de la fórmula del “Paco”, luego de analizar gran cantidad de dosis secuestradas en distintos procedimientos policiales:
“Descartamos que sea el residuo de la elaboración del clorhidrato de cocaína porque en los análisis químicos realizados hubo ausencia de sulfatos e hidrocarburos.”
Increíblemente, el mentado estudio concluyó que el “Paco” se elabora con sustancias medicinales de venta libre, extremadamente fáciles de obtener, como el bicarbonato de sodio y cafeína, aunque no se ha develado en su totalidad la fórmula de la droga, lo cierto es que si no se trata de un derivado del crack, estamos ante una nueva droga.
De hecho, la finalidad del informe es, desentrañando los ingredientes esenciales de este estupefaciente, optimizar la lucha contra este flagelo, aprobando una nueva ley de regulación de expendio y publicidad de medicamentos de venta libre, que a la fecha tiene media sanción de la Cámara de Diputados argentina.
>Algunos datos sobre el “Paco”:
1. Dosis. Pesa entre 0,01 y 0,03 gramos. Su composición consta de distintas sustancias como el alcaloide de cocaína, cafeína, bicarbonato de sodio y anfetaminas. El “Paco” se consume fumándolo solo o mezclado con tabaco, marihuana o ambos. Al componente activo de la droga solo le toma entre ocho y cuarenta segundos llegar al sistema nervioso central produciendo un inmediato estado de euforia que dura de dos a cinco minutos.
2. Efectos. El consumidor pasa por cuatro etapas bien concretas luego de consumir la droga. Inicialmente un estado de euforia, de disminución de las inhibiciones, seguido de un sentimiento de angustia, depresión e inseguridad (aproximadamente luego de cuatro o cinco minutos de consumida la dosis). Rápidamente se llega a la adicción, buscando mitigar esa sensación desagradable experimentada por el adicto luego de varios minutos de consumida la última dosis y finalmente una etapa de psicosis y alucinaciones, que en escasos seis meses, puede terminar en la muerte del adicto.
3. Los estudios realizados descartan que se trate del residuo de la elaboración del clorhidrato de cocaína.
4. El costo de la dosis asciende a seis pesos argentinos o un euro con treinta céntimos. En apariencia asequible, pero no debe olvidarse que un adicto puede consumir más de cincuenta dosis diarias, lo que lleva a los adictos de bajos recursos al delito o a prostituirse.
5. El comercio del “Paco” en la Argentina mueve más de 300 millones de euros al año, que supera largamente las ganancias de muchas industrias legales en el país.