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miércoles, 27 de mayo de 2015

DERECHO DE RESISTENCIA EN LA RADIO

Cómo ya es vox populi entre los seguidores del blog -que, ciertamente, estaban descuidados y faltos de entradas regulares-, tenemos un nuevo programa radiofónico que lleva el espíritu de estas letras a las radios libres. Desde hace un par de semanas, Derecho de Resistencia es una realidad que viene sedimentada en el mismo afán que hace años motivó la apertura de este pretencioso espacio para escribir. Junto con mi compañero JOTA, estoy desarrollando una miscelánea bastante esquizofrénica que conjuga la denuncia social, análisis paranoico-crítico de lo que nos viene en gana, la música fuera del mainstream, herramientas legales para la ciudadanía, y humor... bastante humor. En este devenir vital el periodismo bonzo -acuñado así por un error de una oyente- será una de los ejes sobre los que gravite nuestra empresa, y por ello ya nos hemos puesto a investigar y a ser propios sujetos activos y pasivos de... noticias. ¿Dónde nos llevará la iniciativa? No sabemos si a la Audiencia Nacional en Araña IV, pero creemos que es solo la primera piedra de un proyecto comunicativo importante. Superamos un blog y acabaremos superando un programa radiofónico. Estoy seguro. Todos los miércoles de 16:00 horas a 18:00 horas en 104.5 FM y en el emisor online de Radio Bronka, cada dos jueves de 22:00 horas a 00:00 horas pasarán una repetición por los mismos canales.

JM
 

Y ahora los links:

Primer programa: https://archive.org/details/derechoderesistencia6demayode2015
Segundo programa: http://podcast.radiobronka.info/?p=7522

Página de Facebook: https://www.facebook.com/pages/Derecho-de-Resistencia/142957575729389?ref=hl

Twitter:https://twitter.com/Resistencia1045

viernes, 12 de octubre de 2012

SIN ESPERANZA PARA EL CÓDIGO PENAL.

Me gustaría abordar la reforma del Código Penal, anunciada hoy por Ruiz Gallardón, una vez que haya pasado por el filtro parlamentario y se vea definitivamente rubricada en el BOE, pero la pretensión divulgativa del blog pasa por hacerse eco de este tipo de noticias y la necesaria e inmediata "deconstrucción" del penalista, científico jurídico por excelencia e irredento dogmático por necesidad.

No hay esperanza con el poder legislativo, pero tampoco la había antes; la racionalidad penal ha de mirar exclusivamente a los jueces y tratar de instruirlos para la tormenta que se avecina. El endurecimiento del Código Penal, heredero la de defensa social burguesa, ha dado su enésima vuelta de tuerca hacia la perpetuación de las desigualdades estructurales y en post del rédito electoral perdido por la -permítaseme la cita- "convenida decadencia de la clase política".

En primer lugar, y por cuestiones de espacio obvias, de la batería de reformas presentadas únicamente quiero incidir en la prisión permanente revisable y la supresión de los procedimientos de faltas, esta última ampliamente rogada desde los sectores jurídicos, pero no,desde luego, para transformarla en una nueva categoría de delitos leves. Porque respecto a lo demás, ya no sorprende que el llamado "legislador a golpe de telediario" haya previsto tipificaciones como la divulgación de imagenes íntimas justo después del "caso Olvido Hormigos", o una categorización expresa para la detención ilegal -secuestro- sin dar razón de paradero tras el execrable devenir de la investigación "Marta del Castillo". Por supuesto, todo ello tenia una resolución actual en la jurisprudencia que, sin embargo, no se traducía en la aquiescencia populista por el desconocimiento general y la continua desinformación expuesta sobre estos acontecimientos en los medios.

Como decía, y en una fase de la reforma que podríamos calificar como "embrionaria" , tan solo quiero hacer un par de apuntes sobre las propuestas subrayadas al inicio del párrafo anterior. En primer lugar, la prisión permanente revisable, ese gran eufemismo enarbolado por Gallardón es palmariamente anticonstitucional. La Abogacía Española y su Subcomisión de Derecho Penitenciario se ha manifestado reiteradamente en contra de cualquier pena a la que no se le fije un límite de cumplimiento, ya que es contraria a los artículos 10, 15 y 25 de la mentada Carta Magna, en un contexto donde nos reiteran todos los días el "totem" del marco constitucional -recordemos que sólo se puede modificar con alevosía para articular la reducción del deficit-. La inocuización del preso adquiere una nueva dimensión, ni tan siquiera se disimula con la teórica reinserción presente en el 25.2 CE, y revela al fin la aplicación exponencial del "Derecho Penal del Enemigo"; especialmente respecto a los denominados como terroristas, sobre los que todos conocemos que una vez detenidos pierden su capacidad de delinquir de por vida. 

El otro vértice del planteamiento reformista que ha llamado mi atención -entendamos aquí que me ha soliviantado por encima de la media- es la inclusión del delito leve de hurto para las sustracciones por debajo de los 1.000 euros; ésto, hablando en lego, va a significar que los nuevos condenados por tales hechos irán a la cárcel. No voy a entrar en la casuística de que los profesionales del carterismo serán por fin inocuizados, porque aparte de faláz, lo único que subyace en la medida es, una vez más, el castigo y segregación de la pobreza. Mientras tanto, pensemos en la inacción ante las reiteradas conductas de corrupción, evasión de capitales al extranjero de las grandes fortunas, rescate público de la deuda privada de los bancos y como no, la gran medida gubernamental de la "Amnistia Fiscal"; es decir, mientras al contribuyente medio se le repercute un incremento continuo de tipos impositivos directos y sobre todo indirectos, al gran defraudador se le permite retornar al cauce lícito su dinero a través de un gravámen irrisorio. 
Hablariamos de lo que me atrevería a denominar como el "clasismo estructural punitivo", en paralelismo con el tradicional concepto económico; ya no sólo es que las clases populares abonen al banco los intereses que generan las ingentes fortunas inmovilizadas a través de cualquier crédito o financiación que nos veamos obligados a pedir, sino que se indulta al gran defraudador fiscal mientras los pequeños hurtos -el equivalente a minúsculas defraudaciones- supondrán el encarcelamiento...y 80 euros al día por preso.


Y lo peor de todo es que podemos estar contentos por lo que ha quedado fuera, las convocatorias mediante redes sociales y demás han supuesto un reto demasiado atrevido para el gobierno, en momentos donde la protesta en las calles funciona como necesaria válvula de escape, y porque no, como primera piedra para sedimentar una nueva esperanza; también en el Derecho Penal.






viernes, 21 de septiembre de 2012

¿LA REVOLUCIÓN CRIMINOLÓGICA?



El miércoles 19 de septiembre asistí a lo que se me presentó como un "hito" en la historia de la criminología. La presentación del libro de Wayne Morrison "Criminología, civilización y nuevo orden" en el Estado Español fue merecedora del tal consideración por Eugenio Raúl Zaffaroni, excelso jurista argentino. Sucintamente, la obra disecciona el interrogante de porqué los grandes crímenes de masas cometidos por los estados han quedado fuera del estudio de esta ciencia jurídica; o más bien llama la atención sobre ello, abriendo un nuevo campo de estudio a través de una palmaria "ruptura epistemológica". El escalofriante dato de que 190 millones de personas han perecido como consecuencia de acciones de esta tipología revela la importancia del enfoque descrito. 

La criminología es una ciencia interdisciplinaria sedimentada en conocimientos propios de la sociología, psicología y antropología social, tomando para ello el marco conceptual que delimita el Derecho Penal. Pretende abarcar la etiología de las causas del crimen y preconiza los remedios del comportamiento antisocial del hombre, pero la realidad es que se veía anclada reiteradamente a la ponderación de comportamientos individuales o de las llamadas "subculturas".
En la línea de la denominada "criminología cautelar" del propio Zaffaroni, una ciencia que se dedique a contener al poder punitivo del estado -siempre fuera del concepto "bélico"-, alertando de sus causas y soluciones, parecería irrogar de una renovada legitimidad a las ramas criminológicas; y lo que es más importante, incardinarse dentro de una labor desconocida hasta ahora. 

Sin embargo, considero que se puede ir más allá. El estudio de mecanismos lesivos para los seres humanos propiciados por la “violencia estructural” (véase el artículo “Violencia” en este mismo blog) y otros agentes difusos como los de tipo "financiero", se torna una consecuencia inexorable del pretendido cambio de miras criminal. Por difundir algunas de las cifras dadas por el Dr. Iñaki Rivera en la meritada presentación de la obra ¿Quien se hace cargo de los 25.000 muertos en el mediterráneo que intentaban llegar de forma "no regulada" a Europa? ¿Qué sucede con las 5.000 familias desahuciadas al mes? Son fenómenos que una disciplina dedicada al estudio de los crímenes de estado no puede dejar pasar por alto, sobre todo viviendo en un contexto en el que una valoración mercantil, artificiosa e interesada, de cualquier agencia de calificación económica va a causar mucho más dolor que cualquier acción psicopática a título individual.
Visualizar y profundizar en los procesos causantes de esos "daños" aceptados, que no aceptables, es el necesario antecedente para un Derecho basado en los seres humanos, y no en la protección de intereses económicos de marcado semblante oligárquico. En ese contexto y con ese objetivo, seguramente no se faltaba a la verdad cuando se decía que asistí a un “hito” en la historia del pensamiento criminológico, pero prefiero anhelar un “hito” desprovisto de asepsia y que pueda influenciar de forma radical la ordenación legislativa de nuestras vidas.

Por ambición que no sea.

jueves, 16 de agosto de 2012

TÉCNICAS DE INTERROGATORIO EN JUICIO

Éste es un artículo dirigido especialmente al uso forense, creo que casi el único que he escrito de ese tipo, pero no dudo que puede resultar interesante a todos aquellos "legos" con los que habitualmente departo sobre la temática. La forma de interrogar en un juicio es un tema jugoso y del que se ha hablado muy poco en la doctrina continental, todavía reacia a adoptar la pericia anglosajona del cross examination. Yo voy a comentar un poco de mis directrices personales, y siempre ilustrado por la terminologia de las escasas lecturas -insisto, casi no hay disponibilidad- que hice al empezar mi ejercicio en la abogacía. Todo ello de forma muy sucinta por las clásicas cuestiones de espacio, y recalcando que se trata de unas preferencias estrictamente particulares del que suscribe.

El único antecedente que hemos de tener claro es que la preparación y conocimiento sobre el fondo del asunto, de las personas que nos disponemos a inquirir y de sus eventuales motivaciones, constituye una mejor baza que cualquier habilidad dialéctica del letrado; y va a marcar inexorablemente nuestro hipotético éxito profesional. 
Vamos a situar la escena en el interrogatorio de un testigo "no de parte", es decir, aquel que no ha sido presentado ni "preparado" por nosotros. En esa tesitura, ya hay que hacer una pequeña clasificación dependiendo de si es: un testigo veraz (en el sentido que profesa "su" verdad de los hechos de forma correcta), un testigo involuntariamente inveraz, o un testigo deliberada y conscientemente falso. El primero de ellos exige la mayor cautela, el segundo precisa de nuestras mayores habilidades y el tercero requiere de una exponencial agresividad.

Por norma general, yo adopto 3 estrategias dependiendo de su exposición:
   -Restar importancia a su testimonio: no atacamos su relato fáctico, no contraponemos elementos que desvirtúen su declaración...simplemente nos limitamos a infravalorar el nivel probatorio de lo expuesto. No es lo suficientemente importante para destruir la presunción de inocencia
  -Atacar frontalmente su relato de hechos: en este caso, y habiendo surgido los elementos incriminatorios en la diligencia testimonial, mi labor se concentra en inducir situaciones de duda al ente ponderador. No hay que discutir su capacidad de imputación, si no que tales circunstancias sean ciertas y ello por las percepciones erradas involutariamente del declarante; y siempre en atención a las características físicas de la razón de su conocimiento.
   -Desacreditar la credibilidad del testigo: en tal escenario, me toca abordar la veracidad subjetiva del individuo que esta deponiendo en sede oral; el contenido de su exposición es incriminatorio pero es manifiesta y dolosamente falso. Hemos de buscar su móvil espurio y revelarlo en juicio. Miente y lo hace por un determinado motivo.

Para adoptar estas funcionalidades, nuestras preguntas pueden revestir otras 3 formas: preguntas conductoras,preguntas sugestivas y preguntas capciosas.
 Voy a ilustrar con un ejemplo cada una
  -Las preguntas conductoras (leading questions): en realidad, estamos ante afirmaciones de carácter interrogativo, la respuesta se halla presente en la pregunta y su contestación casi siempre se podrá reducir a un sí o no.
Ejemplo ¿ Los agresores le golpearon en la espalda con algún objeto contundente? ¿Es exacto, por lo tanto, decir que en ningún momento usted pudo ver quien le agredía? Aquí tenemos una clásica leading question, se le infiere al testigo la respuesta mediante la pregunta, el resultado del interrogatorio está lo más controlado posible por el letrado. En realidad, soy yo el que construye la información.

 -Las preguntas sugestivas: serian una tipología muy próxima a las de tipo conductor, pero que debido a las circunstancias - muchas veces nuestra propia falta de información- no podemos concretar tanto para reducir a una aserción meramente negativa o positiva.
 Ejemplo. ¿Usted en que momento fue agredido por la espalda? ¿Cuando pudo girarse y ver la huida de los agresores?. Estas dos preguntas revelan y tienen por meritada una determinada información, la primera implica que el testigo fue agredido por la espalda, mientras la segunda viene señalando que tampoco pudo ver la identidad del atacante en el momento del golpe. Ambas son indubitadamente sugestivas y avanzan la réplica. En caso contrario, otro abogado podría decir ¿Como fue usted agredido? ¿Pudo comprobar la identidad de sus agresores? Así estamos dejando fuera de nuestro control la eventual contestación, y violando la que para mi es la regla de oro, "nunca hagas la pregunta clave si no sabes la respuesta".

- Las preguntas capciosas: se desarrolla la técnica interrogativa de sugestión pero con un elemento incierto, falso, creado artificiosamente por el letrado. No están permitidas en nuestro ordenamiento y son una clara violación del correcto comportamiento deontológico.
Ejemplos posibles en relación con las anteriores ¿Usted cayó al suelo cuando fue agredido por la espalda con una piedra? ¿Usted pudo ver a quien le golpeó por la espalda confundiéndole con la persona que acaba de robarle?.  El testigo no sabe si le agredieron con una piedra (hemos hablado antes de un objeto contundente), tampoco conocería si fue atacado por equivocación en un acto de legitima defensa. El letrado crea -maquiavélicamente- un escenario que pueda ser favorable a sus pretensiones y que pueda corroborarse mediante la prueba testifical.

Tenemos claras las diferentes estrategias a adoptar en la valoración de las declaraciones , hemos clasificado los tipos de testigos existentes y su consecuente interacción, y por último se ha visto que tipo de preguntas pueden ayudarnos en nuestros interrogatorios. Evidentemente, todo constreñido en unas pocas lineas, pero volveré a desarrollar algunas de estas cuestiones con mayor profundidad en venideros artículos. Tener el despacho abierto en agosto me permitirá eso y mucho más.


martes, 24 de julio de 2012

VIOLENCIA


Escribo estas líneas en el contexto de una situación económica, y por ende social, inédita en mis 30 años de vida. El Estado Español se ve sumido en una crisis absoluta y global sedimentada en una beligerancia eufemística con la Unión Europea –la dialéctica entre la artificiosa desconfianza y los ajustes impuestos tiene claros signos sugestivos belicosos-; ambiciosa circunscripción política donde nos introdujeron los anhelos de progreso y reformismo, en lo que al final ha sido más una construcción sociológica que una realidad palpable.

Ante este actual atentado a nuestra dignidad como personas y en contra de los resortes que perpetúan la situación de desigualdad selvática, en este caso traducidos en un rescate financiero a los -permítaseme la cita- “gangsters y gorileros” causantes de la actual barbarie, hemos de reconocer que las calles han estado más agitadas de lo usual por estos lares. La oligarquía dominante se ha encontrado con la incipiente réplica de una sociedad que hasta hace escasos meses los aupó a una mayoría absoluta, en esa dinámica tautológica bipartidista que ha sido impuesta y aceptada por las masas. Sin embargo, así como la crisis está desarrollando una evolución, debe hacerlo la respuesta cívica.
Hace escasas fechas contemplaba con asombro como el pueblo de Madrid jaleaba y se solidarizaba con unos individuos que habían alcanzado la notoriedad mediática en sus exigencias a través del corte de carreteras, lanzacohetes caseros y petardazos por doquier, siempre escondidos bajo el preceptivo pasamontañas. LOS LLAMAN MINEROS. La aquiescencia y beneplácito colectivos generados a través de unas demandas legítimas, pero que se constriñen al panorama socioeconómico que nos ha llevado a este punto sin retorno, contrastan con la habitual repulsa mediática y ciudadana de otras “violencias” más radicales -en su acepción de “abordar el problema de raíz”- que han refrendado posiciones altruistas contra el enfermo sistema establecido.

 Pero ¿qué es violencia? A nuestros efectos, el vocablo es definido en la RAE como “acción de utilizar la fuerza o la intimidación para conseguir algo”, con lo que ya genéricamente vemos que está desprovisto de connotaciones dependientes del sujeto activo.
Por supuesto todo es mucho más complejo, el Triángulo de la Violencia fue un aspecto que tuve la suerte de estudiar hace un par de años y del cual queria escribir hace tiempo, una construcción teórica elaborada por Johan Galtung para abarcar el fenómeno de la “cualidad violenta” a través de sus distintas expresiones y en el que interviene exponencialmente la mera lógica, como ocurre en gran cantidad de teorías elaboradas por sociólogos. Sucintamente, nos encontraríamos ante tres tipos de violencia: directa, cultural y estructural.
Las dos primeras tipologías no requieren de excesivo esfuerzo sintético, la directa se corresponde con la acción humana y visible de inflingir un daño, y la cultural es la reproducida a través de los símbolos clásicos del ámbito (arte, medios de comunicación, ciencia, educación, etc). En cambio, la violencia estructural es el mal endémico y silencioso de nuestra era.

El término violencia estructural es aplicable sobre aquellas situaciones en las que se produce un daño en la satisfacción de las necesidades humanas básicas (supervivencia, bienestar, identidad o libertad) como resultado de los procesos de estratificación social, por tanto, no hay la necesidad de violencia directa, ni tan siquiera a veces de la cultural que frecuentemente se encuentra a su servicio. En conclusión, sufrimos violencia todos los días, desde que suena nuestro despertador hasta que nos acostamos 14 horas más tarde, tras pasar la mayor parte de nuestra vida esclavizados en un trabajo por un salario que nos permita “vivir para seguir trabajando”, fin de toda retribución proletaria; o en el caso de ya el 25% de los ciudadanos, buscando poder entrar en esa rueda perversa para lograr subsistir. Es un proceso indirecto, invisible y costoso de identificar, especialmente por la"gran mentira" de la “gran verdad” institucionalizada. Y creerme, conceptualmente sigue existiendo la "legítima defensa" contra todo acto violento.

A pesar de ello, desde aquí y sin poder extenderme más por cuestiones de espacio, quiero hacer una reflexión para la esperanza, los conflictos, entendidos erróneamente como algo negativo, son connaturales a las relaciones humanas y muy positivos en tanto que deben implicar un cambio; cuanta mayor dimensión cobre  el problema, mayor transformación asumiremos resolviéndolo.
Se han cambiado muchas veces los actores, tal vez ha llegado el momento de tener un guión nuevo. En el año 2012, con un planeta que dispone de recursos suficientes para los 7.000 millones de personas que lo habitamos, las naciones “desarrolladas” hemos llegado a la crisis…sólo erradicando la violencia estructural evitaremos la miseria económica, y sobre todo moral. 

                                                                                             José Manuel del Río

martes, 26 de junio de 2012

DELITO Y CONTROL SOCIAL.


Con este título he estado realizando en los últimos meses una charla en diferentes "Casales" de la ciudad de Barcelona. Su denominador común ha sido la buena acogida lastrada por una difusión dispar. 
Aspiraba a poner de relieve algunos aspectos de la legislación penal como herramienta de control social, pero exhibiendo esta obviedad con una exponencial carga sociológica. Mi idea era desarrollar la explicación para "legos" y dicha máxima seguirá presidiendo este artículo. Vamos.

En cualquier manual de Derecho se os dirá que el delito es una "acción u omisión, típica, culpable y antijurídica", pero un delito es mucho más que eso, es la mayor muestra de "construcción social" contemporánea. Dentro del pensamiento del construccionismo, dicha expresión es un concepto o una práctica que pueden aparecer naturales y obvios a los que la acepten, pero en realidad es una invención o artefacto de una cultura o de una sociedad particular. Traslademos la abstracción a nuestro campo jurídico-penal; el delito de adulterio estaba vigente en el Estado Español hasta 1978, antes de esa fecha "engañar" a tu pareja podía llevarte a la cárcel, especialmente si eras mujer, ya que el hombre tenia cierta dispensa legal como consecuencia del machismo imperante en aquel contexto histórico. Hoy en día hablar de adulterio a nuestra generación puede parecer un referente exótico, pero fueron nuestros progenitores quienes vivieron en esa tipología penal. ¿Cuantos artículos del Código Penal se verán tan obsoletos como éste dentro de 34 años? ¿Cuantas de las reglas que nos han sido impuestas proceden de un "error intelectual" contemporáneo? La respuesta la va a marcar la evolución del supuesto "consenso social". Digo supuesto porque el delito además de una "acción u omisión, típica, culpable y antijurídica", además de la mayor muestra de la ideología social de una nación determinada, es en la sociedad capitalista un instrumento de control por parte de la élite dominante.

Recopilemos algo de la dialéctica marxista y su omnipresente "lucha de clases". Bajo este criterio el desarrollo de las figuras delictivas vendrá determinada por el estrato social del infractor -porque hoy en día vivimos por estratos sociales y él que diga que no es un embustero-. En ese sentido, si el autor pertenece a la clase social subordinada, el delito será la expresión de las contradicciones entre los medios productivos y la distribución de la riqueza. ¿Qué quiere decir esto? Que recuperando tendencias anómicas tan en boga en la criminología de los años 30, una gran mayoría de ilícitos para esta clase vendrán determinados por la imposibilidad de alcanzar el éxito material - objetivo último de toda ordenación capitalista- mediante las vías "legales". En la cárcel lo que encuentro es POBREZA, aspecto que pone de relieve que los marginales, inmigrantes o reincidentes crónicos, no delinquen por tal condición, si no por la inexorable influencia de su contexto socioeconómico.

En cambio, cuando el autor pertenece a la clase dominante, el delito se explica por la relación entre procesos legales e ilegales de acumulación de capital y su relación con la esfera política. ¿De qué estamos hablando? De que los Correas, Urdangarines y Rocas han quebrado - y sobre todo que a éstos los han cogido- las reglas de la idiosincrasia capitalista, obteniendo mediante procesos antijurídicos ventajas sobre el resto de componentes de la oligarquia financiera. Con ello tampoco puede ser condescendiente la élite dominante.

Evidentemente, nos quedaría un tercer grupo de delitos, los de tipo patológico y sin componente económico alguno, ya constatada su ínfima proporción desde autores del siglo pasado como Kropotkin -estandarte del anarcocomunismo-, estaríamos hablando de en torno al 7% de la población total carcelaria; esa misma que no cesa de aumentar a nivel mundial y nacional.

Ante este panorama, desde los herederos de la Criminología Crítica se viene abogando por posiciones funcionales que: permitan un uso decreciente de la pena privativa de libertad; una exponencial privatización de los conflictos de menor entidad a partir de la mediación; y, en términos Bakunianos, de la necesidad de una justicia colectivista que devuelva la controversia al pueblo y que se aleje de encriptados y rituarios procesos jurídicos, los cuales soslayan los intereses de la víctima y solo pretenden la inocuización del victimario. Agregado a ello, la implementación de sanciones alternativas, de labores en beneficio de la comunidad y que supongan un contacto y reparación directa con el bien jurídico dañado, son las únicas que cumplen el mandato constitucional. Porque para vuestro asombro el artículo 25.2 CE dice que las "penas estarán orientadas a la reinserción y reeducación del reo", una patraña difícil de constatar cuando se les aísla del medio al que pretenden reinsertar. 

En una situación de "emergencia constante" condicionada por el habitualmente llamado "legislador a golpe de telediario", el " derecho de resistencia" es más necesario que nunca.



José Manuel del Río
                                                                                                                                    Abogado Penalista 




domingo, 12 de junio de 2011

CRÓNICAS DESDE LA RESISTENCIA: CEUTA

Estos días no he tenido ni un minuto para subir artículos al blog, y desde luego están pasando cosas que aquí requerirían de nuestro modesto eco. Al margen de todo ello, a destacar la vuelta por motivos profesionales que me tuve que dar por Ceuta hace unos días. Ahí va mi pequeña crónica.

Ir a la Ciudad Autónoma de Ceuta desde Barcelona precisa de cierto despliegue, en mi caso tomé un avión hasta Málaga y de allí un helicóptero hasta mi destino. La otra opción sería bajar a Algeciras y cruzar el estrecho en barco, pero a una mayor inversión de tiempo se le unía el mareo que me produce subirme a cualquier embarcación; además, a estas edades ya cuesta encontrar experiencias nuevas y el helicóptero desde luego lo era.




Después de 25 minutos de vuelo, que me permitió sacar alguna foto interesante desde el móvil estaba en tierra ceutí.






En aras a la sinceridad, lo primero que me sorprendió fueron sus modestas dimensiones, con apenas 5 km de distancia a la frontera con Marruecos, Ceuta se configura como una pequeña ciudad enclavada entre el mar en la llamada península de Almina. Los datos refieren unos 80.000 habitantes, aunque esa cifra pueda parecer muy optimista a primera impresión; en todo caso existe gran cantidad de población flotante y funcionarial por las circunstancias obvias, que seguro que hacen fluctuar los valores demográficos constantemente. La esperada influencia magrebí fue una de las primeras impresiones que pude captar con el móvil.





La preceptiva vuelta de reconocimiento, me descubrió una pequeña playa urbana y diferentes edificios destinados a los cuerpos policiales, Guardia Civil, Policía Nacional y como no la Legión, que contaba con un museo a escasos metros del paseo marítimo; me llamó poderosamente la atención su lema "Legionarios, a morir".





La zona de ocio se concentraba al lado de la réplica del "Parque Mediterráneo" de Cesar Manrique; como el que suscribe ha estado mucho por Canarias, he de reconocer que toda mi estancia en Ceuta me trajo reminiscencias del archipiélago, tanto a nivel estructural como incluso de las modestas percepciones culturales que me permitió mi corta estancia.

Me recluí en el hotel para preparar el juicio, y mi habitual insomnio me acabó permitiendo disfrutar de una sesión de Kraftwerk a altas horas de la madrugada por los 40 TV!! semejante bodrio de cadena parece que se permite el lujo de programar música de calidad con ánimos intempestivos.




La mañana siguiente la pasé esperando una vista que al final se suspendió, con lo que toda aquella travesía dejo de tener cierto sentido y me convoca de nuevo para el mes que viene en la Ciudad Autónoma. A destacar la especial configuración que tienen los Juzgados de lo Penal enclavados en una especie de centro comercial, la aparente falta de medios era suplida por unas funcionarias sumamente agradables, ironías del mundo de la justicia. Volveré a ver sus sonrisas dentro de treinta y tantos días.




sábado, 26 de marzo de 2011

EL DERECHO PENAL EN LA ANTIGUA URSS

El Derecho Penal Sovietico

martes, 22 de febrero de 2011

FACTORES PSICOLÓGICOS Y CONDICIONES DE LA DELINCUENCIA


Una vez más, me dispongo a realizar un artículo para el blog Derecho de resistencia de mi amigo Jose Manuel Del Río. En él bucearemos hasta las profundidades de la criminología y la psicología, y veremos lo que nos aportan estas disciplinas acerca de la delincuencia y el perfil del delincuente. Me centraré, por mi profesión, en las teorías psicológicas y sociales que considero más atractivas, comprensivas y concluyentes para explicar este fenómeno tan morboso a la par que desconocido.

La delincuencia ha sido estudiada por diferentes disciplinas a lo largo de la historia. Criminología, sociología, psicología y psiquiatría han aportado modelos coherentes del delito, y son muchos los trabajos que en la actualidad intentan analizar delitos específicos con gran repercusión, como el maltrato, el homicidio o los delitos contra la libertad sexual.

Las primeras teorías sobre la delincuencia provienen de La Escuela clásica de la Criminología de la mano de Cesare Beccaria (1738-1794). Surgen al amparo de la ilustración (S.XVIII), en donde la concepción del hombre y del derecho se impregnan de valores imperantes de libertad, igualdad y fraternidad. El ser humano adquiere el estatus de ser racional plenamente responsable de sus actos, y por derivación, totalmente responsable de los delitos que cometa. Se establece dos elementos, el delito (el acto) y la reacción social (la pena). La dureza del castigo será proporcional al daño causado y en esa medida servirá de disuasión en el futuro.

Posteriormente surgen muchas teorías que relacionan el acto delictivo con anomalías físicas, somáticas, cromosómicas, endocrinológicas y neurológicas, todas ellas vinculando la comisión del delito o el estilo de vida delictivo a una causa de base orgánica (a una enfermedad).

Ya entre los distintos modelos psicológicos que explican la delincuencia destacaré La Teoría de H. Eysenk y J.A. Gray, a partir de la cual se reafirman unos supuestos de partida o modelos de personalidad que podían relacionarse con el delito, o cuando menos establecerlos como factores potenciales de riesgo delictivo.

Para Eysenk (1916-1997) la personalidad es la suma de tres factores; el temperamento (la base genética que define nuestra forma de ser), el carácter (nuestra organización comportamental o conductal) y la inteligencia. Factores estables a lo largo de nuestra vida y con los cuales nos adaptamos a nuestro ambiente (familia, escuela, medio social). Asimismo estableció tres tipos de personalidad establecidos en un continuo.

- Extroversión Vs Introversión; esto es, relacionado con individuos sociables, impulsivos, agresivos y preferentes por el riesgo, frente a individuos retraídos, reservados y reflexivos.

- Neuroticismo; esto es, rasgo relacionado con el desequilibrio emocional y psicofisiológico (sujetos que se expresan en forma de alegría extrema o máxima tristeza, alejados de una reacción emocional lineal en su día a día)

- Psicoticismo, el cual aglutina atributos como la crueldad, la falta de empatía (desinterés general por lo ajeno), insensibilidad, hostilidad o distanciamiento afectivo (frialdad)

Para Eysenk, el delincuente (o la persona con índices elevados de riesgo de delinquir) se perfilaría con puntuaciones elevadas en extraversión, y según el caso, en neuroticisimo y psicoticismo, configurando una “personalidad delincuencial”. Argumenta asimismo que el delincuente podría ser; un individuo inestable emocionalmente, poco apto al aprendizaje, más proclive a la acción que al pensamiento y buscador constante de estimulaciones, emociones y riesgos (a veces crueles), pudiendo puntuar alto en las tres dimensiones de las escalas que se encargan de medirlo. A todo ello, reconoce tanto el peso de la familia como de las condiciones sociales y del aprendizaje en la reconstrucción de la personalidad y la moralidad del niño.

A raíz de esta explicación, tanto Gray como Eysenk (1997) analizan la conducta delictiva tangencialmente. Por ejemplo, argumentan que:

- La Conducta psicopática, se manifiesta en su tendencia a perseguir recompensas sin importarle las consecuencias.




Éste comportamiento no solo existe en el ámbito delincuencial, pensemos en el clásico “tiburón” que busca escalar en su trabajo, o conseguir sus objetivos “llevándose por delante todo cuanto pueda”, sin importarle lo más mínimo lo ajeno. Se definiría con la famosa frase de “primero yo, después yo, y si queda algo para mí también”.

- La reincidencia en el delito, se explicaría por la falta de reactividad al castigo. Es decir, individuos que no son influenciados por el castigo, que no se ponen límites y no reflexionan sobre el mal de sus hechos.

- Los introvertidos, se adaptarán mejor a la sociedad al ser más reflexivos y más sensibles al castigo.

Por otra parte, A.Bandura explica mediante su Teoría del Aprendizaje Social (1987) que la delincuencia es fruto de dos sistemas de aprendizaje, a saber:

- Condicionamiento Instrumental. El delito se produce según los beneficios (refuerzos) o perjuicios (castigos) que genere a nivel individual. El balance entre ambos determinará su rentabilidad neta y marcará la probabilidad de que el delito se realice, se consolide o se extinga.

- EL Modelado. La presencia de modelos delincuenciales “con éxito” (reforzados) en la familia, el grupo social de referencia y/o medios de comunicación. Ello posibilitará que el individuo genere guías simbólicas del comportamiento que, según su posterior rentabilidad y posteriores condiciones ambientales, se concretarán o no en conductas delictivas.

Como conclusión y tras este breve análisis psicosocial de la delincuencia, debemos hacer hincapié en que si alguna característica define bien el esfuerzo actual dirigido a comprender las causas de la delincuencia, es la “ESPECIFICIDAD” en las selección de las conductas que se pretenden explicar y de las causas a las que se asocian. Bajo el término Delincuencia se aglutinan un conjunto tan amplio y heterogéneo de fenómenos y conductas que es estrictamente necesario clarificar en cada caso de “qué tipo de delito hablamos”. Es muy distinto tanto en origen como en desarrollo el delincuente “de cuello blanco”, del asesino o el maltratador. Con todo ello es necesario huir de explicaciones simplistas que encasillan al delincuente y que distancian o diferencian a las personas en buenas o malas, pues hay todo un complejo proceso de trasfondo.

BIBLIOGRAFÍA:

Rodríguez Ramírez, Vicente (2009) “Factores Psicológicos y Condiciones de la Delincuencia: Hacia una Teoría de la Diversidad”. Editorial MAD, S.L.

Rodriguez, J.; Rodríguez,L.; Paíno,S.; Antuña, Mª A. (2001) “Teoría Estructural de la Personalidad de Eysenk”. En Clemente, M. y Espinosa, P. (coordinadores) (2001). La Mente Criminal. Teorías explicativas del delito desde la psicología Jurídica. Madrid. Dikinson

Romera, E. (2001). “Teorías del Aprendizaje Social”. En Clemente, M. y Espinosa, P.( coordinadores) (2001). La Mente Criminal. Teorías explicativas del delito desde la psicología Jurídica. Madrid. Dikinson

Bandura, A (1987) “Pensamiento y Acción”. Fundamentos Sociales. Barcelona. Martínez Roca, S.A.

Autor: Manuel Ramos garrido

Psicólogo Forense,

Col. Nº: 18245

viernes, 28 de enero de 2011

CRÓNICAS DESDE LA RESISTENCIA: ENSAYO SOBRE EL UNDERGROUND


Voy a aprovechar esta sección en la que se empezaron relatando viajes personales con cierto trasfondo sociológico, para ampliar la temática del blog, dejar de encorsetarme en aspectos jurídico-penales que me consta que a muchos de mis lectores "amigos" no les interesan tanto, y así extender el espíritu del "Derecho de Resistencia" a planos muy alejados del mundo del derecho. Al fin y al cabo en un ejercicio comunicativo como este, han de aflorar aspectos e inquietudes personales, tanto a nivel particular como en el de mi entorno.

La idea de una especie de ensayo sobre el término "underground" y las connotaciones que se puedan derivar de él, viene de una charla entre amigos, en la que salía a colación este sustantivo para denominar los eventos promocionados por uno de ellos, y donde estando todos de acuerdo en que captaba bien la esencia de su actividad, surgieron interesantes cuestiones sobre lo que podía introducirse dentro de tal palabra, y lo que por su naturaleza debería permanecer fuera, el "enemigo"

Resulta pacífico que por el vocablo inglés "underground" , entendemos la referencia a los movimientos que se consideran paralelos, contrarios o ajenos a la cultura oficial. Buscando alguna referencia histórica, encontramos que se utilizó en diferentes expresiones de resistencia como la red de rutas clandestinas por las que los esclavos africanos trataban de abandonar Estados Unidos en el siglo XIX, o curiosamente mas tarde también para los grupos que permitían huir a Canadá a los objetores de conciencia norteamericanos durante la Guerra del Vietnam; dos caras de la misma moneda, antagónicas por su propia naturaleza pero que sin embargo el paso del tiempo las consolidó como semejantes.




A partir de aquí el termino se empieza a utilizar para designar a todo tipo de subculturas, hippies, mods, punks, grunge, hardcore...todos se tildaban orgullosos de ser "underground". Una vez situados en este punto del debate, voy a realizar un análisis desde dos planos bien diferenciados:


-Desde la psicologia cultural: como bien he señalado la etiqueta underground es reclamada (volvemos al ejemplo de mi amigo) como orgullosa seña de identidad por cualquier movimiento artístico ajeno a la llamada "cultura de los normales". Ese fenómeno es indicativo en la también denominada "construcción del nosotros", una experiencia psicológica que entiende la visión subjetiva de grupo como una necesidad de conformar unas características diferenciadoras del "ellos", ya sea por reafirmación de unos valores propios particulares o por la denostación de los generales. Es decir a nivel mas abstracto, que para entender la formación y las características psicológicas de las personas tenemos que recurrir al estudio de los contextos en los que, directa o indirectamente, estos participan; y para entender la cultura tenemos que recorrer a los sentidos y significados que los hombres y mujeres construyen.





Cualquier movimiento cultural conlleva la asunción de una serie de cánones, y a través de ellos una experiencia y problemática psicológica particular. Obviamente el "underground" reside en unos patrones alternativos que requieren de una divulgación, aunque sea en un circuito cerrado, para su asunción por parte de una pequeña comunidad ajena a los parámetros imperantes, y en la cual esa aspiración de diferenciación resulta tan importante como la propia expresión artística. Con lo que bajo mi opinión, cualquier significado que traspase esa barrera y se difunda en la generalidad cultural ha de ser inmediatamente denostado por los emisores; independientemente de la calidad del contenido hemos de renovarlo para dejarlo en la esfera sociológica paralela.



-Como expresión artística: enlazando con la disertación anterior, cito en mi apoyo a Hakim Bey en "Temporary Autonomous Zone": "Tan pronto como un TAZ es nombrado -representado y mediatizado- debe desaparecer, desaparece de hecho, dejando tras de sí un vacío, resurgiendo de nuevo en otro lugar, e invisible de nuevo en tanto indefinible para los términos del Espectáculo"

Pienso que en la actualidad no debemos extender el significado del "underground" mas allá de una mera divulgación artística, sea de la forma que sea pero eliminando eventuales connotaciones políticas que bajo mi criterio han de seguir otra denominación y forma. Cualquier artista que se desmarque de los circuitos de comercialización, que apueste por permanecer fuera del corporativismo y del mainstream es susceptible de ser adjetivado como "underground", independientemente del contenido de su expresión. En esta tesitura, se podría definir como tal el mensaje que permanece oculto a la Babylon pero es apreciado por el Ghetto.





Para visualizar con un ejemplo toda esta idea, me voy a referir a Banksy. El grafitero inglés es un meridiano representante de la transición underground-mainstream por encima de un mensaje que personalmente considero de calidad y alternativo. Pocas actividades pueden exhibirse tan paralelas como el arte del grafitti; callejero, proscrito y perseguido hasta la saciedad.



La obra del británico tenía todo para permanecer como icono de la contracultura pero ha sido tal el reconocimiento de sus trabajos que ha derivado en: una película, una entrada para la serie Los Simpsons, ropa y todo tipo de artículos direccionados bajo el "mainstream"; insisto independientemente de las connotaciones que sigue transmitiendo su labor, está marcado para la subcultura habiendo trasladado su repercusión a la generalidad de individuos de los que tanto se intenta marcar una separación en estas lides.

En conclusión independientemente del fondo del movimiento, la forma es la que califica lo que es "underground". A pesar de ello el contenido es un claro indicador de los visos de ajenidad a la cultura oficial que presenta una determinada expresión, existen unos cánones definidos en las preferencias de la generalidad del público que permiten apreciar indiciariamente si una determinada obra está destinada por y para su comercialización, algo fácil, edulcorado e intranscedente como demanda la mayoría de la sociedad será como decia aquel "3, 2 o 1". En cambio una obra entregada desde la convicción personal, compleja, poliédrica, con aspiraciones de mover conciencias, fruto de la experimentación y a la que muchas veces solo se puede llegar a entender por medio de la evolución personal permanecerá ajena al gran público. Y que así siga siendo.

Finalizo con la famosa frase de Frank Zappa "La cultura oficial sale a tu encuentro, pero al underground tienes que ir tú"


sábado, 8 de enero de 2011

EL PANÓPTICO

En mi andadura profesional son muchas las reflexiones que afloran sobre la Cárcel (con mayúscula sí); pueden valorar la necesidad de su existencia, sus supuestos fines resocializadores, la estigmatización social que supone y en general cualquier aspecto que se pueda derivar de esa idiosincrasia penitenciaria tan particular, pero con un horizonte siempre común de idear alternativas a esta institución total.

En esta peculiar singladura uno no puede dejar de mencionar el "Panóptico de Bentham", la supuesta cárcel "ideal" diseñada a finales del Siglo XVIII por el propio Jeremy Bentham. Merece la pena dar unos apuntes de la vida de su autor; fue un pensador inglés (1748-1832), fundador del utilitarismo,reconocido como niño prodigio por su padre al encontrarlo en su escritorio leyendo varios volúmenes de la Historia de Inglaterra. A los tres años leía tratados, tocaba el violín con cinco, estudiaba latín y francés. Hijo de una familia acomodada, a los 12 años ingresó en la Universidad de Oxford y empezó a ejercer como abogado a los 19 años.



Bajo el encargo de Jorge III diseñó una penitenciaria en la que todo se podía vigilar desde un único punto central, con la ventaja añadida de que era susceptible de hacerse sin ser visto y por lo tanto sin estar realmente llevando a cabo dicha tarea de vigilancia por parte del funcionario correspondiente. Este se situaría en una estructura en el centro neurálgico del edificio y tendría acceso visual a todas las celdas, con el fin de que los reclusos interiorizarán ese poder coactivo en forma de presunta observación continua y por lo tanto adecuar sus comportamientos a la idea de que continuamente estaban sometidos a una inmediata intervención en caso de una conducta inapropiada. Todo ello se entenderá mejor con la siguiente imagen.







El fin era comprender que las viejas medidas de castigo eran inútiles y que el combate contra el crimen debería pasar a un plano eminentemente preventivo, por lo que esta simple estructura arquitectonica fue considerada como un ejemplo de control social (ampliamente estudiada por Foucault en "Vigilar y Castigar") que a largo plazo se tiñó de tintes contrarios al progresismo que supuestamente presidia el trabajo de Bentham.


Personalmente como estructura física el diseño me parece de indudable calidad, y en la época estoy seguro de que suponía un palmario avance respecto a las instituciones de reclusión vigentes por el entonces; pero no podemos obviar que la idea del sometimiento del ciudadano a una continua vigilancia (aunque sea de carácter simbólico) contraria gravemente cualquier atisbo de autonomía en su conducta, por lo que la extrapolación de la propuesta del pensador inglés fuera de los muros de una cárcel resulta cuanto menos "indeseable". Tal vez la proliferación de sistemas de videovigilancia en multitud de espacios públicos sea la última expresión del "Panóptico", aunque de momento ninguno de nosotros estamos cumpliendo condena por el mero hecho de nuestra condición humana.

sábado, 6 de noviembre de 2010

CRÓNICAS DE IBIZA


Cuando aludía en las primeras entradas del blog a la temática de los artículos que aquí se iban a desarrollar hablaba de supuestos cercanos al derecho o a la “resistencia“, probablemente el que siga sea el primero que no tienen una gran relación con ninguno de estos conceptos, al menos en la actualidad.

En mi afán de realizar una radiografía social de los lugares que frecuento o he visitado en alguna ocasión no podía faltar Ibiza, un lugar tan particular como este merece como mínimo una pequeña reflexión.

Llegué por primera vez a la isla en el año 99, todavía no había estrenado mayoría de edad y evidentemente poco o nada pude profundizar en las raíces de la historia insular, desde luego que no era la época apropiada para ello, pero recuerdo perfectamente como nuestro anfitrión señalaba repetidamente “esto ya está muerto” ante mi perplejidad, ya que desde mi ingenua perspectiva solo podía observar una fiesta desenfrenada 24 horas al día, los 7 días de la semana, desde una rave en una playa hasta macroclubs que acogían a más de 10.000 personas en una noche. Después de aquella visita inicial ,y a lo largo de los años, mi madurez fue aumentado de forma proporcionalmente inversa al desenfreno de Ibiza, hasta llegar al punto actual donde la isla dispone de las mismas infraestructuras pero ha reducido de forma palmaria todo lo que se refiere a horarios y tolerancia con drogas.

Pero la historia de la población balear dista mucho en sus comienzos de lo que nuestra generación ha heredado. Desde 1957 hasta 1973 tanto Ibiza como Formentera acogen una cantidad impresionantes de pintores, dibujantes, artistas, escultores, arquitectos, diseñadores y demás gente de carácter bohemio. Pero sin duda el boom que caracterizó a la isla blanca fue el movimiento hippie en los 60, Tras finalizar el verano de amor en California y la resaca del Mayo del 68 en Francia se produce una gran diáspora en esta generación rebelde.



La devaluación de la peseta en 1967 atrae a los primeros hippies a Ibiza, y se empieza a crear un movimiento muy fuerte. Se abren discotecas afines a esta ideología,la primera fue "La cueva de Alex Babá",creada por Alejandro Vallejo-Najera y también se abre el primer Amnesia. Comenzaron a proliferar grupos de jóvenes cuya existencia se centraba en el consumo de derivados del cáñamo (kif, grifa, marihuana, haschisch) y LSD que se ritualizaban y utilizaban como puntos de referencia para una contracultura cada vez más antagónica con los valores considerados normales, desarrollando una ideología que recordaba vagamente a la del movimiento que se había desarrollado años atrás en Estados Unidos pero sin una cohesión clara y adoleciendo de los aspectos identitarios que sí marcaron aquel.

Los hippies en Ibiza se organizaban en comunas e intentaban sacar un dinero vendiendo productos manufacturados, como pulseras, cuadros, bolsos, etc. o productos y hortalizas cultivados por ellos mismos, como patatas, tomates o miel. Esto derivó en los famosos mercadillo que aun podemos visitar hoy en día, como el de Las Dalias o Es Canà. En general no eran muy bien visto por los ibicencos, los llamaban "peluts" (peludos) y finalmente su naufragio como movimiento fue paralelo a su perdida de peso entre los movimientos sociales juveniles de los 70 y cierta actividad del Régimen que detuvo a un gran número de ellos que se dedicaban al contrabandismo.
A partir de ahí la isla blanca ha derivado en lo ya conocido por todos, ninguna comuna existe hoy, al menos a imagen y semejanza de las antiguas, quedando grupos reducidos de hippies vinculados a los mercadillos anteriormente mencionados de las Dalias o Es Cana.


En contraposición con ello la cultura del clubbing y la fiesta sin freno dotada de inmejorables infraestructuras se impuso en los 90, siendo el epicentro turístico mundial en este sentido.





Podemos hablar que desde el 2005 ese fenómeno se encuentra en franca decadencia, en primer lugar por la gran cantidad de problemas que se derivaban de aquella idiosincrasia a todos los niveles e indisolublemente unido a ello por la bajada de ingresos procedentes de este tipo de turismo que ha determinado a los ibicencos a intentar cambiar el perfil de público que acude a la isla; así la novedad más visible se ha producido hace un par de años con el ajuste de horarios, prohibiendo los llamados “after hours” y obligando a las macrodiscotecas a cerrar sensiblemente antes.




Los efectos se perciben rápidamente hasta para un mero visitante ocasional como yo. Todo se ha tranquilizado, y aunque ese punto de desenfreno siga existiendo en determinadas circunstancias ahora hay que buscarlo, cuando hace unos años precisamente lo que tenias que perseguir era un instante de tranquilidad y relax. Los habitantes de Ibiza también lo empiezan a percibir, como bien dice un amigo mío oriundo de allí “ ya puedes ir a Urgencias sin saber que ibas a esperar 6 horas para que atiendan las intoxicaciones etílicas y de estupefacientes de turno”. De todas forma este lugar siempre tiene algo de irracional que conlleva unos cuantos dramas cada verano, si hace unos años los mataba el ghb ahora lo hace el “balconning”.

Por mi parte solo puedo admitir que no queda casi nada autentico en la isla, que el proceso de mercantilización de los visitantes y una forma determinada de turismo han conseguido que la magia de este enclave geográfico se reduzca a algunas playas y aguas cristalinas del norte que todavía perviven sin masificación, a observar alguna puesta de sol impresionante a ritmo de chill en San Antonio y a pasear en invierno por Dalt Vila quedándose prendado de esa luna tan increíblemente luminosa que solo se puede disfrutar en la isla. Bien pensando, son suficientes razones para que siga sufriendo ese cosquilleo cada vez que aterrizo allí.




Esta última foto la tomé hace escasamente un mes, hasta pronto Ibiza

José Manuel del Río